domingo, 9 de septiembre de 2012

El filósofo del mes: Sócrates y su vena gallega


 Sócrates, de verde (o marrón, soy incapaz de distinguirlo) cantando las cuarenta a sus vecinos


¡Hola compañeros!

Hoy inauguro una nueva sección en el blog que se llamará "El filósofo del mes". Cada mes iré sacando las ideas de un filósofo y explicaré un poco por encima sus intenciones y objetivos para que podamos ir entendiendo un poquito por qué decían las cosas que decían. Y todo esto a pesar de que Cicerón, malvado como era, nos recuerda que "no hay estupidez que no haya sido defendida por algún filósofo." Ayyyy ¡qué razón tenían los clásicos!

Pero no es el caso de Sócrates. Sócrates es un filósofo atípico, bajo cualquier perspectiva. No dejó nada escrito, fue condenado a muerte por sus conciudadanos, solamente conocemos los datos de su vida gracias a sus discípulos, pudo escapar de su condena pero no quiso por convicción moral... ¿Os recuerda a alguien? ¡Efectivamente! Se han hecho muchas comparaciones entre la vida de Jesucristo y la de Sócrates, y se le ha definido como un cristiano laico (por supuesto, influyó muchísimo en los primeros cristianos).

¿Qué es lo que hace a este individuo tan especial? Sócrates fue un detective infatigable de la verdad. Siempre buscó la verdad, por muy incómoda que fuera o inconveniente (lo que, en última instancia, le llevó a la muerte). Pero no creía que la verdad fuera algo que se pudiera encontrar en soledad, sin contacto humano. La verdad era el resultado de un esfuerzo que solamente se podía realizar en comunidad. Para Sócrates a través del diálogo muchas veces sale a relucir la verdad.

Pero claro, hay un requisito básico para poder encontrar la verdad: admitir que no se conoce. Si creemos que sabemos todo no nos molestaremos en aprender nada más. Así que Sócrates desarrolló un método para ayudar a la gente a descubrir que no conoce la verdad: la ironía. La ironía consiste en hacer ver a los supuestos expertos que no tienen ni idea de lo que hablan. Por medio de preguntas y más preguntas (¡otra vez las dichosas preguntas!) el experto tenía que acabar admitiendo que no sabía la respuesta a la pregunta de Sócrates.

Un ejemplo. Sócrates quería saber si se podía enseñar a alguien a ser buena persona. Para saber la respuesta acudía a un profesor. El profesor respondía arrogantemente (como siempre hacen los profesores) diciendo que por supuesto, vaya pregunta tan tonta. Sin embargo, Sócrates empezaba a hacerse el tonto y le pedía que le explicara cómo era eso posible. Poco a poco el profesor se iba liando y terminaba admitiendo (muy de mala gana, insultos incluidos) que no conocía la respuesta a esa pregunta. Ese era el momento que Sócrates buscaba, reconocer la propia ignorancia era el primer paso para adquirir la verdadera sabiduría.

De ahí viene la famosa anécdota que nos cuenta el propio Sócrates:

Un discípulo preguntó al Oráculo de Delfos quién era el hombre más sabio de Grecia. La respuesta fue concluyente: Sócrates. Al enterarse de esto Sócrates quedó consternado, pues precisamente él no sabía nada y siempre andaba buscando la compañía de los supuestos expertos para que lo iluminasen. Pero de pronto se dio cuenta de que era el más sabio precisamente por eso, por ser consciente de su ignorancia.

Desde ese momento, su propósito fue hacer ver a la gente que su conocimiento era ficticio y en realidad ignoraba todo. Obviamente, una persona así no es cómoda y sus conciudadanos decidieron librarse de él acusándolo de corromper la juventud. La ley ateniense exigía que el acusador propusiese una pena y el defensor otra. El juez solamente podía elegir entre esas dos condenas. El acusador pidió la pena de muerte y Sócrates exigió ser mantenido de por vida con un banquete diario.

Según Nietzsche, Sócrates se suicidó. ¿Qué opináis vosotros?

¡Saludos filosóficos!

8 comentarios:

  1. Pues vaya personaje... tú a veces tienes algo de Sócrates con tantas preguntas impertinentes...
    ¡Más filósofos! El siguiente... ¿puede ser Platón y el mundo de las ideas?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se intentará que sea Platón, se intentará... ¡Pero condensarlo en una entrada de blog será todo un reto!

      ¡Gracias por leer (y comentar)!

      Eliminar
  2. ¿Qué quieres decir con "vena gallega"?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola querido nihilista,

      Simplemente aludo a esa socarronería y vena irónica que los gallegos disfrutan. ;)

      ¡Gracias por comentar!

      Eliminar
  3. No entiendo por qué expones en el título lo de vena gallega si luego no haces alusión a la misma. Supongo que te referirás con eso a lo que por aquí se llama retranca, esa conocida universalmente por el uso que le dió Castelao en sus ilustraciones exponiendo la verdad de una forma tan patética que semejaba de primeras irreal, pero que era la realidad diaria por aqui. Me gustó tu entrada, y creo como Nietzsche que Sócrates se suicidó haciéndo así no sólo dueño de su propia virtud sino también de su vida hasta el último momento. Un saludo.

    ResponderEliminar
  4. Efectivamente hago alusión a su retranca, a la capacidad irónica de Sócrates. Si te gusta Nietzsche, te invito a que comentes en las entradas de Nietzsche en las que estoy inmerso.
    ¡Gracias por comentar!

    ResponderEliminar
  5. hola que tal me puedes decir donde encuentro la descripción de la pintura donde aparecen todos los filósofos, la que publicas en tu blogg es una parte de esa lamina...tavosaltillo@yahoo.com

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Se llama la "Escuela de Atenas" de Rafael.
      Un saludo ;)

      Eliminar