lunes, 8 de octubre de 2012

Sócrates y su odio a los libros

¡Hola compañeros!

Bienvenidos de nuevo a este blog delirante y absurdo, donde la excentricidad y lo absurdo alcanzan cotas cada vez más elevadas (¡y lo que nos queda!). Hoy rebajaremos un poco estos niveles y analizaremos una de las ideas más curiosas que nos dio la antigüedad (oh excelsa y maravillosa antigüedad): el desprecio de Sócrates por los libros y la palabra escrita.

Como expuse en una entrada anterior sobre la vida de Sócrates (no voy a buscar el link, ya sois mayorcitos) existen muchas similitudes entre la vida de Jesucristo y la este filósofo "desagradable a la vista". Una de las más importantes es que no dejaron nada escrito y todo lo que conocemos de ellos es por referencias de sus discípulos y otros pero no porque nos legasen su pensamiento en libros. En el caso de Sócrates existían dos fuertes motivos para rechazar el uso del discurso escrito y de la palabra en forma de libro.

El primer motivo tiene una fuerte influencia de su modo de entender la filosofía. Para él, la filosofía es una forma de vida, una práctica social que solamente se puede llevar a cabo en comunidad y en diálogo con los demás. La Verdad no es accesible desde la soledad sino que únicamente mediante un contacto frecuente y constante con los congéneres y los vecinos podemos tratar de acercarnos con esfuerzo hacia ella. Mediante el diálogo, las preguntas y las respuestas nos aproximamos a una respuesta, que quizás no sea definitiva, quizás no sea plenamente satisfactoria, pero es un comienzo. Es decir, la Verdad no es un estado fijo y estable de la realidad al que accedemos en soledad, sino que en compañía y en sociedad nos aproximamos paulatinamente hacia ella, con esfuerzo.

Esto no casa bien con la típica actitud del sabio solitario que, en la soledad de su laboratorio, descubre leyes científicas y desentraña los secretos del universo. Se parece más al frenético movimiento de una universidad, donde diferentes doctrinas colisionan entre ellas y los científicos se demuestran y refutan constantemente en un baile incesante y eterno (qué poético me ha quedado).

El segundo motivo por el cual Sócrates rechaza la escritura es que a los libros "no les puedes preguntar nada". Cuando estás leyendo un libro y encuentras algo que no entiendes no puedes preguntarle nada al autor. Si le haces una pregunta a un libro nunca responde nada, solamente te topas con silencio. Es un asunto complicado eso de poner las ideas de un modo discursivo y lineal, pues el mundo rara vez es discursivo y lineal sino que se parece más a una conversación: caótico, con reglas implícitas pero rara vez comprendidas del todo, con una estructura irregular pero constante... ¿Qué persona en sus cabales se apoya en un modo de acceso a la Verdad tan inadecuado?

Esto no quiere decir que Sócrates no hubiera leído, pues era una persona tremendamente culta, pero lo que ocurría es que no le gustaba quedarse con dudas sobre aquellas cosas que leía. Si no podía acceder al escritor tenía que contentarse con leer el libro y aceptar o rechazar lo que allí encontrase escrito.

Ese es uno de los motivos que llevaron a Platón a escribir diálogos en vez de tratados. Era una manera de esquivar esa reserva que tenía su maestro a la palabra escrita y a la vez poder hacer que perdurara su mensaje. Una solución de auténtico genio pero ¿la habría aprobado su maestro? Aaaah, quién puede saberlo, lo que está claro es que los diálogos de Platón constituyen un auténtico placer para la lectura y una maravilla literaria a todos los niveles.

El próximo día nos adentraremos en el mundo de las ideas de Platón y descubriremos lo que el filósofo más importante de la historia dejó a la posteridad.

¡Un saludo filosófico!

2 comentarios:

  1. Si me gusta Socrates,y socrates está en contra de los libros, debería yo estar en contra de los libros?

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